Si quieres enviar un testimonio, una corrección o una pista documental, estos son los canales que revisamos. No hay formularios de subida ni cuentas de usuario: todo llega por correo o por teléfono, y cada mensaje se lee antes de decidir si encaja en una investigación abierta.
Antes de escribir, conviene repasar las preguntas frecuentes: allí explicamos qué datos pedimos, qué hacemos con los documentos y por qué algunos relatos no se publican.
Correo electrónico
info@darkspecter.comVía habitual para testimonios escritos, recortes escaneados y consultas sobre un caso concreto.
Teléfono
+34 759 360 376Para dudas breves o para concertar una entrevista con investigadores locales.
Correspondencia postal
Paseo de la Castellana 259, Torre de Cristal, 28046 Madrid
Dirección de contacto para documentación en papel y cartas de lectores.
Si tu consulta es sobre el tratamiento de datos, revisa la política de privacidad. Para condiciones de uso del material publicado, consulta los términos.
Cada investigación publicada en Dark Specter recorre el mismo itinerario documental. No hay atajos ni confirmaciones rápidas: se trata de reconstruir un rastro y dejar claro en qué punto termina lo comprobado.
Todo empieza en un recorte de hemeroteca, en un expediente desclasificado o en una carta de lector. Antes de mover nada, comprobamos que la fuente exista y que se pueda citar con fecha y referencia.
Cruzamos la información con mapas de localización para fijar el territorio: un tramo del túnel de San Adrián, una casa con las ventanas tapiadas en un pueblo de Teruel, una franja del mar de Alborán. Sin lugar concreto, no hay pieza.
Buscamos investigadores locales, vecinos y testigos que conozcan el contexto oral. Sus versiones se recogen tal cual y se contrastan después con lo que dice el papel, no al revés.
Fechamos cada dato disponible y montamos una línea temporal del caso. Ahí suelen aparecer los huecos: años sin documentación, testimonios que se contradicen, notas administrativas que no cierran.
En el texto final queda marcado qué sostiene una fuente y qué solo aparece en foros o en relatos de boca en boca. Esa distinción es el corazón del método, no un añadido.
Cuando la pieza sale, el expediente no se cierra. Si aparece nueva documentación o un testimonio que encaje, se revisa. Puedes ver el enfoque completo en nuestro método editorial o consultar los formatos de publicación.
No todos los relatos que llegan a la redacción acaban en la revista. Antes de escribir una línea se busca el rastro documental, se sitúa el lugar en el mapa y se habla con quien conoce el terreno. Estos son los pasos que seguimos, en orden, y lo que cada uno deja fuera.
Se revisan recortes de prensa local y provincial, boletines oficiales y expedientes desclasificados. Aquí interesa tanto lo que se publicó como lo que se mencionó una sola vez y nunca volvió a aparecer. Si no hay rastro escrito, el caso se queda en la carpeta de testimonios sin verificar.
Cada caso se ancla a un punto concreto: el túnel de San Adrián, la casa de las ventanas tapiadas en un pueblo de Teruel, el paso de Despeñaperros, la costa del mar de Alborán. Los mapas de localización permiten comprobar distancias, orientaciones y si el relato encaja con la geografía real del lugar.
Quien ha vivido en el pueblo durante décadas suele recordar detalles que no están en ningún archivo: nombres, fechas aproximadas, cambios en el paisaje. Esas conversaciones no cierran el caso, pero señalan qué parte del relato se sostiene sobre la memoria colectiva y qué parte se ha ido deformando con los años.
Con el material reunido se ordenan los hechos por fecha y se marcan las contradicciones. La cronología final distingue lo documentado de lo que solo aparece en foros o en relatos de testigos. Cuando una fecha no se puede confirmar, se indica como tal en lugar de rellenar el hueco.
El texto se escribe en tono sobrio, sin adornos ni afirmaciones que no estén respaldadas por las fuentes. Antes de publicar se repasa cada dato, cada cita y cada referencia. Si algo no se puede verificar, se dice abiertamente: forma parte del método, no es un defecto del reportaje.